Algunos os preguntaréis, ¿por qué ir a un pueblo de Cuenca a hacer una carrera? Pues porque el siguiente lunes era festivo en Yecla y quería aprovechar para hacer un viaje con mis padres, a un sitio más o menos cercano pero que me permitiera continuar la planificación de carreras de la temporada, y ese fin de semana tocaba competir, así que empecé a buscar y encontré esta carrera en plena Serranía de Cuenca de la distancia que más disfruto, la media maratón.
El desayuno.
Desayuno típico de estos días: pan blanco tostado con aceite y algo de proteína, como jamón de york (que solo tomo días así) y lacteo fermentado para fácil digestión, yogur natural (antes lo tomaba desnatado, pero la diferencia entre estos y los normales es muy poca y siempre prefiero la versión menos modificada). Un buen café con leche, sin lactosa, para igualmente digerirla mejor. Y camino a Huélamo.
El recorrido.
La carrera, organizada por el Club Deportivo Huélamo constaba de 21km con casi 1000 metros de desnivel positivo por un entorno mágico. Ahora entiendo porqué se llama “Trail Panorámico de Huélamo”, ya que las vistas son impresionantes, pasando por terrenos muy parecidos a lo que conocemos como la Ciudad Encantada, con sus características formaciones rocosas. Y no solo es panorámico por eso, sino por que esta carrera por montaña sube hasta casi los 1.800 metros de altitud. Una lástima que el año pasado fuera tan seco. Se notaba que es una zona muy húmeda pero casi todos los puntos de agua estaban secos por la sequía estival.
Aun así, no dejamos de ver agua, tanto al principio como al final, ya que para adentrarnos en la Sierra debíamos cruzar el rio Júcar, a la salida y a la entrada del pueblo.
Nada más salir de Huélamo nos adentramos en una zona boscosa hacia la izquierda que nos llevará a través de unas sendas que nos permitirán salvar el primer desnivel importante de la ruta y que nos llevarán, a mi parecer, al sitio más bonito de todo el track. Encima de unos acantilados muy similares a las formaciones que encontramos en la Ciudad Encantada. Os aseguro que las vistas dejan sin aliento, aunque debemos concentrarnos para encarar la siguiente parte de la carrera, que entra en una parte más corredera en la que podemos aumentar el ritmo y prepararnos para afrontar la última subida larga de la carrera, que nos lleva esta vez al punto más alto, para coronar el cerro de la Nevera, a casi 1800m de altitud. Tras esto encontraremos una bajada progresiva que se deja correr muy bien. Pero atentos, porque a partir del km 15km entramos en una especie de arista con terreno bastante técnico y seco que aunque dura poco, puede hacernos sufrir.
La parte final es muy sencilla, por caminos, por los que se puede correr muy rápido y la pendiente negativa es muy suave. Intenta no pasarte porque la última sorpresa está al llegar. La meta se encuentra en el pueblo, situado en el cerro, y por lo tanto queda salvar el desnivel entre el río Júcar y la parte más alta de la localidad. Lo haremos por la parte contraria a donde iniciamos la carrera. La verdad es que este último km se hace muy duro, pero ya queda tan poco que solo queda sufrir hasta meta. Conseguí entrar el primero de la general, una gran alegría al ser la primera competición tras el descanso de verano.
Aquí os dejo el enlace de Wikiloc de la ruta
Post-meta.
Y ahora llega lo que más me gusto de esta prueba deportiva, la post-meta. Desde que llegué a Huélamo noté que se respiraba lo que tradicionalmente conocemos como Trail: compañerismo, competición sana y pasión por la montaña. Pero más claro me quedó una vez terminada la carrera. El pueblo se volcó con el avituallamiento final. Bebida bien fría enfriada naturalmente una fuente natural en el mismo lugar en el que empezaron a preparar la comida que luego degustaríamos todos los participantes y familias a la sombra de unos buenos árboles. Un detallazo por parte de la organización, que nos permitió vivir una jornada de convivencia entre todos los que amamos este deporte. Un guiso y unas migas de categoría que tras el esfuerzo sabían mejor si cabe.
Premios
Finalmente, llegó el momento de la entrega de premios y tengo que decirlo, ¡Que generosos son en Cuenca! Volví a casa con dos jamones, uno por ser campeón absoluto y otro por ser 1º senior. Con estos dos empezó la broma de Pablo el de los jamones 😉
Playa fluvial de Cuenca.
Para terminar el día en la Serranía, que mejor que un baño en la Playa Fluvial de Cuenca. ES-PEC-TA-CU-LAR.
El paisaje es de ensueño en esta playa del Júcar, y aunque el agua estaba bastante fría, no tanto como en las típicas pozas de agua recién nacida. Lo recomiendo ya que es otra forma de disfrutar de la ciudad de Cuenca fuera del casco antiguo y haciendo algo diferente. Eso sí, a partir de primavera.
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