El pasado 26 de agosto volví a participar en uno de los clásicos del verano murciano, el 10K Internacional Alcaldesa de Águilas. Se trata de una carrera muy conocida en la Región, ya que por un lado cuenta con diferentes pruebas populares que atraen a muchos corredores de la Comunidad y también a otros que se encuentran veraneando en la localidad, y por otro por su prueba élite, en la que participan atletas internacionales, nacionales y regionales de alto nivel, invitados por la organización. Ésta última es la prueba de 10 kilómetros, homologada por la RFEA, en la que participé por segundo año consecutivo.
Sus principales atractivos son el ambiente que se vive en la calle (ya que se desarrolla en pleno centro de la localidad) y la dureza de la prueba, ya que las condiciones de humedad y calor suelen ser bastantes extremas, y este año no fue una excepción.
El recorrido
La carrera se desarrolla en el centro neurálgico de la ciudad costera, entorno a la Plaza de España donde se encuentra el Ayuntamiento, y el puerto. Consta de 11 vueltas que completan un total de 10km, todas ellas iguales.
La forma de cada vuelta es rectangular, adaptándose a las manzanas de estas calles, y por lo tanto encontramos 4 curvas de 90º en cada vuelta, sumando en total 44 gritos bastante marcados que, sumado al calor, la humedad, y el momento de la temporada, no hacen de esta prueba la mejor para conseguir marca en 10K. De hecho, entre los atletas se dice que es imposible.
A pesar de esto, no todo son desventajas, ya que la prueba es ideal para compartirla con familia y amigos que quieran presenciar la carrera, pudiéndonos ver de muy cerca y en multitud de ocasiones (un mínimo de 11 veces). Es por ello que al final se hace bastante llevadera gracias a los ánimos de todos los asistentes que pueden vivir una intensa noche de atletismo en pleno mes de agosto.

Las condiciones
La carrera da comienzo a las 9 de la noche, cuando el sol acaba de caer, y debido a la situación del circuito, cuando más se siente el calor y la humedad del mes de agosto en la costa. A esa hora, el termómetro marcaba 31 grados, no se movía una pizca de aire y aunque no se que porcentaje de humedad relativa había, puedo decir que mucha. Antes de empezar ya estábamos empapados de sudor, pero es que al terminar, yo por lo menos tenía los dedos de las manos igual de arrugados que si hubiera estado una hora en un jacuzzi. ¡Increíble!
El desarrollo de la prueba. Retiradas
Desde el momento que se dio pistoletazo de salida, se formaron varios grupos, uno muy rápido, en el que se encontraban los corredores extranjeros, en su mayoría africanos, y tras ellos un segundo, en el que me encontraba yo, decidiendo ir a rebufo de este grupo en el que se movían unos ritmos que podría manejar medianamente bien.
Conseguí mantener un ritmo muy estable durante todas las vueltas, centrándome en mi carrera y sin dejarme llevar por factores externos de otros atletas, como sus cambios de ritmo. De hecho, hubo algunos que se me escaparon en algún momento durante el recorrido, pero que finalmente pude alcanzar en los últimos kilómetros, por lo que considero que no pinché en ningún momento.
El ritmo de 3’13″/km me resultó «cómodo», sobre todo teniendo en cuenta las sensaciones vividas este año en comparación con el pasado: en 2022 si que sentí como el cuerpo no daba más, las condiciones de calor y humedad acabaron conmigo y terminé los 10km prometiendo que jamás volvería a pisar esta prueba. Pero este año, todo fue muy distinto. No negaré que hubo algún momento en el que el cuerpo decía: «oye, dame un respiro», principalmente por una sensación de no poder refrigerarlo más, y sentir un sobrecalentamiento complicado de gestionar. Pero más allá de esos momentos puntuales, el resto fue bien, mantuve un ritmo alto que a su vez me permitió llegar a meta en buenas condiciones y sin perjuicios para poder entrenar al día siguiente y encarar una nueva semana de entrenamientos que se vislumbraba dura. Y hoy, miércoles tras el primer entrenamiento de series, puedo decir que sí, es una semana dura.
Durante el recorrido pude ver como algunos atletas se retiraban, a consecuencia de las duras condiciones que a más de una/o dejaron K.O y fuera de juego, algo totalmente normal y que es habitual en la prueba aguileña.
Estrategia y resultados
La estrategia no era otro que intentar llevar a cabo un entrenamiento de calidad, consiguiendo sufrir para ir acostumbrándome a estos estímulos de cara las siguientes competiciones. Además, es muy difícil hacer una predicción de ritmos en una carrera de este tipo. Por ello, no quise mirar mi marca de 2022, para intentar ser 100% objetivo con mis sensaciones durante el desarrollo de la prueba, y no ir agobiado con tiempos de paso, sino simplemente centrarme en dar lo mejor de mi y después si comparar ambos resultados y ver donde nos encontramos a día de hoy.
Finalmente, completé los 10km en 32´16″, lo que supone una mejora de 1’15» respecto a 2022, año en el que terminé en 33’29».
En definitiva, una carrera con la que me he reconciliado y muy satisfecho de los ritmos alcanzamos para el momento de la temporada en el que nos encontramos.
Chute de motivación para lo que viene, ¡Seguimos!
Leave A Comment