Rica, nutritiva y polivalente, la calabaza ampliará las posibilidades en la cocina, tanto en platos salados como dulces, aportando beneficios increíbles para los runners y de forma muy sencilla, ya que es super fácil de cocinar.

Perfil nutricional:

La calabaza es una gran aliada como entrante de nuestra comida principal, ya que cocinada en crema, por ejemplo, tendrá esa función de dejarnos saciados y así no devorar ni pasarnos con nuestro plato principal. Su alto contenido en agua es el responsable. Pero es que además su perfil de vitaminas y minerales es amplísimo, conteniendo muchos realmente interesantes para nuestro deporte. Y es que como se suele decir, debemos comer colores, y el naranja intenso de esta hortaliza ya deja entrever sus grandes beneficios.

Además, su sabor dulce nos aportará hidratos de carbono de muy alta calidad al ir combinados con la fibra de la propia verdura. Es por ello que es ideal para hacer galletas, bizcochos, tortitas… realmente las posibilidades son amplísimas con esta joya naranja.

Aquí os dejo el perfil completo:

 

Nutriente Cantidad por 100g
Calorías 26
Proteínas 0.6g
Grasas 0.1g
Carbohidratos 6.5g
Fibra 0.5g
Azúcares 2.8g
Vitamina A 7384 IU
Vitamina C 9.0mg
Vitamina E 1.06mg
Vitamina K 1.1mcg
Calcio 21mg
Hierro 0.8mg
Magnesio 12mg
Potasio 340mg

¿Como cocinarla?

Existen multitud de posibilidades a la hora de cocinar la calabaza, desde cocida a asada en el horno. Yo, para ahorrar electricidad y evitar poner el horno (salvo que haga otra cosa al mismo tiempo) y también evitar que parte de las vitaminas queden en el agua (al cocerla), opto por cocinarla en el microondas, usando un bol de cristal y tapándolo con un papel film apto para microondas. 10 minutos aprox. a máxima temperatura y listo. Cuando hago la crema junto a zanahoria y boniato, las incorporo junto a la calabaza y tarda el mismo tiempo (¡ojo! Si haces mucha cantidad, necesitará algo más de tiempo, más o menos 15 minutos). La manera de comprobar si está lista es destapar y ver si todas las verduras están blanditas. Sino cuando las trituremos estaremos trabajando con verdura cruda y el sabor y textura ya no será el mismo.

Como es un alimento tan versátil, podemos cocinarla bastante cantidad, utilizar la que necesitemos en ese momento, y el resto guardarlo en el frigorífico un par de días para realizar otra  receta.

¿Con que la combinamos?

Personalmente, como más me gusta es en crema, y la suelo mezclar con verduras del mismo color. No sé si lo hago porque me parecen sabores parecidos o por simple matching de color, lo que sí sé es que el resultado funciona.

  • Zanahoria: interesante por muchos motivos que ya hablaremos en otro post, pero yo me quedo con su alto nivel de nitritos que tan de moda están entre los corredores, como ya veremos en otro post.
  • Boniato: para mi gusto, demasiado dulce para comerlo en sustitución de la patata (aunque sería lo ideal porque nutricionalmente es mejor que ésta), pero incorporada a la crema me resulta muy agradable y acorde al sabor del resto de ingredientes.
  • Semillas de calabaza y girasol: soy fiel defensor del dicho de que la naturaleza es sabia, y muchas veces los alimentos se digieren mejor y son más completos si se consumen con todos sus componentes (igual que cuando comemos huevo, y los efectos beneficiosos de la yema y la clara se potencian cuando se comen juntos). ¡dejemos de separar e integremos más! Yo utilizo las semillas para dar un toque crujiente y aportar textura a la crema, aprovechando para aportar grasas saludables  y así evitar los picatostes, por ejemplo, más calóricos y vacíos nutricionalmente hablando.
  • Sésamo: uno de los alimentos más ricos en calcio que existen, presentando una gran biodisponibilidad para nuestro organismo. Además, aporta proteínas vegetales con un aminograma muy completo, además de minerales importantes como el hierro, el manganeso o el magnesio. Principalmente por su aporte en calcio y proteína es considerado un superalimento para deportistas. ¿Y en que dosis debemos tomarlo? Con una cuchara sopera al día será suficiente, una cantidad correcta para incorporarlo a vuestra crema de calabaza. Fijaros que sea tostado, su sabor es más rico y es más digerible.

Desperdicio 0.

Como con el resto de desechos orgánicos que genero en casa, utilizo la piel de la calabaza para generar compost. Es una de las que más me gusta para esto porque al ser gruesa es más “contundente” que las del resto de verduras, aportando una buena cantidad de nitrógeno al suelo.

Ya sé que no todos tenemos esta oportunidad, pero los que sí, deberíamos llevar a cabo esta acción de devolver a la tierra lo que salió de ella. ¡El ciclo sin fin!

Conclusión.

¿Os ha gustado este post? Si es así, os animo a que visitéis el de recetas con calabaza, ya veréis que polivalente es ¡y en todo queda riquísima!