A casi todos nos gusta una buena mermelada para acompañar nuestros desayunos o meriendas, pero este tipo de alimento tiende a no estar presente en nuestras despensas por su alto contenido en azúcares añadidos. Aunque es posible encontrar alguna de mejor calidad y con menos azúcares, siempre o casi siempre llevarán alguno añadido, o serán «light», en cuyo caso estarán repletas de edulcorantes.

Por eso, aquí os propongo una opción casera, super sencilla, para poder utilizar la mermelada siempre que queramos y sin vernos perjudicados por las contraindicaciones de las comerciales.

INGREDIENTES

Solo llevará estos ingredientes: frutos rojos (los que más nos gusten), semillas de chía y una cucharada de acete de coco virgen.

FRUTOS ROJOS CONGELADOS

Indico frutos rojos congelados porque varios estudios han demostrado que algunos de los beneficios de los frutos rojos son más biodisponibles tras el proceso de congelación, ya que se rompen ciertas estructuras de estos alimentos, que los vuelve más asimilables para el cuerpo humano.

Además, esta fruta tiende a estropearse muy pronto, por lo que la congelación será una estupenda forma de conservarlos en su mejor estado. Lo que yo hago es comprarlos cuando los veo en oferta, y congelar una buena cantidad. Sino, siempre podemos recurrir a las bolsas de frutos rojos congelados de los supermercados, que no llevan ningún ingrediente adicional y además salen muy bien de precio.

ELABORACIÓN

Pon todos los ingredientes en un bol mediano: un puñado de frambuesas, otro de arándanos, una cucharada sopera de semillas de chía y una cucharada sopera de aceite de coco.

Metemos al microóndas a fuerza máxima durante un minuto y medio, sacamos y chafamos todo con un tenedor, hasta que obtengamos una mezcla bien integrada. Después, metemos al frigorífico durante 20/30 minutos para que esté fresquita, y ya podemos utilizarla.

COMBINACIÓN CON BOL DE YOGUR

Cuando preparamos boles de yogur «saludables» (con avena, frutos secos, coco rallado, yogur natural,…) muchas veces echamos en falta un toque de dulzor que lo haga más palatable. Por eso, suelo incluirle trocitos de manzana (normalmente media) y esta mermelada de frutos rojos que potencia muchísimo su sabor y el resultado es una combinación muy muy rica.

SEMILLAS DE CHIA HIDRATADAS

Como ya sabéis, para extraer todos los beneficios de las semillas de chía (fibra, proteínas,…) es necesario hidratarla previamente para que sea biodisponible, y que entre y salgo de nuestro cuerpo como si fuera un cuerpo inerte. Son semillas muy duras por lo que si o si, será necesario hidratarlas.

Lo bueno es que no necesitan mucho líquido para ello. Por eso, al incluirlas en nuestra mermelada y al calentar los frutos rojos y el aceite de coco en el microondas, se hidratarán mucho más fácilmente que si utilizáramos un medio líquido frío.

Uno de los principales beneficios que obtenemos al hidratar las semillas es la creación de sus mucílagos, una sustancia que solo presenta si se hidrata. Es una película viscosa que recubre la semilla, considerada un carbohidrato complejo de alto peso molecular. Nos aporta fibra y es además un espesante natural, lo que nos vendrá genial para dar la textura de una mermelada.

ACEITE DE COCO

Antes demonizado y ahora muy valorado, el aceite de coco, consumido de manera esporádica, puede ser beneficioso.

Tiene muchas propiedades antibacterianas y antiinflamatorias, además de aportar triglicéridos de cadena media, que son especialmente útiles para los deportistas. Aunque de estos ya hablaremos en otro post del blog.

 

¡Espero que os haya gustado la receta!